sábado, 13 de diciembre de 2014

Una persona no muere mientras se le recuerda…

Una persona no muere mientras se le recuerda…

Superar la muerte de un ser querido es un proceso largo en el tiempo aunque cada persona tiene una forma diferente de vivir su propio dolor. El dolor debe de vivirse en el sentido pleno de la expresión para poder superarse. Por tanto, nadie debe evitar el dolor sino que conviene sufrir ante aquello que causa dolor. Sin duda, la pérdida de un padre deja una huella en el alma puesto que  se trata de una pérdida que remite a las raíces, es decir, a la infancia.

Tras la muerte de un padre es importante asumir que queda por delante un tiempo de superación del proceso de duelo que tiene diferentes etapas. Durante un tiempo, una persona que pierde a un ser querido puede rebelarse interiormente en contra de lo sucedido, así surge la rabia y la ira para dar paso después a la tristeza y finalmente a la aceptación de lo sucedido.

La espiritualidad ayuda mucho a las personas creyentes a superar un momento de dolor. 

La amistad y el amor siempre son una medicina muy positiva para vivir en paz con uno mismo. Es decir, una persona en un momento de tristeza tiende a aislarse de los demás, sin embargo, es esencial luchar mediante la fuerza de voluntad por no abandonar las relaciones sociales y evitar la soledad.


¿Alguna vez tuviste que hacer frente a la muerte de un familiar cercano? Lo cierto es que conviene tener presente que una persona no muere mientras se le recuerda.

EL ARTE DE LA GUERRA

EL ARTE DE LA GUERRA

Hablar del Arte de la Guerra, escrito por Sun-Tzu, es adentrarnos en el mundo de la milicia, de los ardides y estrategias para salir victoriosos; éste escrito compuesto de 13 capítulos analiza parte por parte los elementos que componen una guerra. Conforme avanza uno en la lectura nos vamos situando, pensando, evaluando y equiparando con la actualidad y nos podemos dar cuenta que las batallas ancestrales se han traslado al ámbito de los negocios, ahora las verdaderas batallas se libran por lograr el marketing, por posicionarse, por apropiarse de una tajada del pastel se dice ahora.

Nos plantea la necesidad de prepararse completamente, contemplar cuidadosamente los cursos de acción potenciales e iniciar solo aquellos movimientos que tienen posibilidad de éxito, nos habla también del engaño como la esencia de la guerra y el principio fundamental de manipular al enemigo; el engaño subyace y provee la posibilidad de manipular al enemigo apresando sus debilidades.

También nos habla de la motivación al hombre para vencer al miedo –percibido este como el peor problema del comando- por medio del empleo de recompensas y castigos prometiendo cosas materiales e inimaginables como adquirir nobleza, rango.

“El ser inconquistable está dentro tuyo, el ser conquistable está dentro del enemigo” Quien posee excelencia en la guerra puede hacerse inconquistable, pero no necesariamente puede tornar conquistable al enemigo” Sun-Tzu nos dice que por el hecho de ser los mejores no significa que el enemigo ya está derrotado, sino que se deben de crear las condiciones que conduzcan a la derrota del enemigo, ya sea por medio de ardides o trampas, de tal manera que el enemigo se confíe y se convierta en presa fácil.


Aunque tiene miles de años que se escribió está tan vigente en nuestros días debido a que como comenté en el párrafo inicial la guerra se ha trasladado a las organizaciones, los terrenos, los vientos, los incendios, los espías, los espacios, los vacíos, los soldados, las maniobras estratégicas los encontramos en el ámbito empresarial, leer a Sun-Tzu es como leer un libro de planeación estratégica o un libro de competitividad, en donde el autor nos lleva por el camino de la guerra por así llamar a la feroz competencia que existe hoy en día; esa parte en la que se habla de sorprender al enemigo, lo podemos ejemplificar cuando de la noche a la mañana amanecemos con la ciudad llena de publicidad acerca de un nuevo producto y que si la competencia no vio venir esto se queda rezagada; en fin este humilde ensayo no pretende abarcar todo lo que El Arte de la Guerra es, sino apenas es un pequeñísimo esbozo de él.

¡¡SUÉLTATE, SUÉLTATE!!...

¡¡SUÉLTATE, SUÉLTATE!!...

J. Bucay nos habla de que las personas van madurando conforme van aprendiendo a manejar las pérdidas de los seres que aman. Haciendo especial énfasis en que, aquél que está pasando por una separación -como hoy me toca a mí- sufre más, cuanto más se resiste a soltar a ese ser, y a aceptar que ya no está.

Al respecto nos cuenta, que había una vez un alpinista que estaba escalando una montaña. Al llegar la noche llegó a una saliente donde pudo descansar y dormir. A la mañana siguiente había caído una nevada tan fuerte que no se veía nada, y aun así continuó escalando. El tiempo pasaba y no sabía ni cuánto había avanzado cuando de pronto se resbala y se precipita al vacío, y mientras va pensando que se matará al estrellarse contra la saliente donde había dormido, de pronto la cuerda se tensa al quedar agarrada de una alcayata, y queda ahí suspendido de la cuerda en medio de la nada.

Seguir subiendo no había forma, y bajar era imposible. En eso oye una voz interna que le dice: ¡¡Suéltate, suéltate!!... pero él, lejos de obedecer, se aferró aún más a la soga que lo sostenía. Al día siguiente unos rescatistas encontraron al escalador muerto por el frío, colgado de una soga a menos de un metro del piso.

Ello nos habla de que muchas veces debemos soltarnos de las cosas que nos atan, soltarnos de ese sentimiento que nos lastima, y confiar en que tal vez, y conste que sólo digo...tal vez, el mero hecho de soltarnos nos ofrezca nuevas expectativas y nuevas oportunidades de éxito.

En los casos de la pérdida de un ser amado, hay que aceptar como un hecho, que la vida nos ofrece la posibilidad de enriquecernos siempre, y que no debemos tomar el vacío como algo doloroso, por el contrario, debemos considerarlo como algo enriquecedor. Y al respecto cita:

Mi vida se enriquece cada vez que lleno mi copa, pero también se enriquece cada vez que la vacío, pues al vaciarla, estoy abriendo la posibilidad de poder volverla a llenar
Corolario para los miembros del club de los corazones rotos:

No escondas tu dolor, compártelo con tus amigos y con tu familia.

Llora, que ello es tan humano como reír. El llanto actúa como válvula liberadora de la enorme presión interna que produce la pérdida.

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero no te fíes, que lo que realmente ayuda es lo que cada uno hace con ese tiempo.

Prepárate para las recaídas, un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la Navidad, todo ello te hará volver al principio.

No puedes llorar hoy lo de mañana, ni seguir llorando lo de ayer. Para hoy es tu llanto de hoy, para mañana será tu llanto de mañana.

Prepárate para que al cabo de varios meses alguien te diga que ya deberías de haberlo superado, sé paciente y no te apresures, que tus tiempos son sólo tuyos.

Deseo que puedas llegar con bien al final del camino.

Ojalá y nos encontremos tú y yo ahí.

Querrá decir que tú lo has logrado.


Querrá decir que yo también lo conseguí.