sábado, 13 de diciembre de 2014

Una persona no muere mientras se le recuerda…

Una persona no muere mientras se le recuerda…

Superar la muerte de un ser querido es un proceso largo en el tiempo aunque cada persona tiene una forma diferente de vivir su propio dolor. El dolor debe de vivirse en el sentido pleno de la expresión para poder superarse. Por tanto, nadie debe evitar el dolor sino que conviene sufrir ante aquello que causa dolor. Sin duda, la pérdida de un padre deja una huella en el alma puesto que  se trata de una pérdida que remite a las raíces, es decir, a la infancia.

Tras la muerte de un padre es importante asumir que queda por delante un tiempo de superación del proceso de duelo que tiene diferentes etapas. Durante un tiempo, una persona que pierde a un ser querido puede rebelarse interiormente en contra de lo sucedido, así surge la rabia y la ira para dar paso después a la tristeza y finalmente a la aceptación de lo sucedido.

La espiritualidad ayuda mucho a las personas creyentes a superar un momento de dolor. 

La amistad y el amor siempre son una medicina muy positiva para vivir en paz con uno mismo. Es decir, una persona en un momento de tristeza tiende a aislarse de los demás, sin embargo, es esencial luchar mediante la fuerza de voluntad por no abandonar las relaciones sociales y evitar la soledad.


¿Alguna vez tuviste que hacer frente a la muerte de un familiar cercano? Lo cierto es que conviene tener presente que una persona no muere mientras se le recuerda.

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