Una persona no muere mientras se le
recuerda…
Superar la muerte de un ser querido es un proceso largo
en el tiempo aunque cada persona tiene una forma diferente de vivir su propio
dolor. El dolor debe de vivirse en el sentido pleno de la expresión para poder
superarse. Por tanto, nadie debe evitar el dolor sino que conviene sufrir ante
aquello que causa dolor. Sin duda, la pérdida de un padre deja una huella en el
alma puesto que se trata de una pérdida
que remite a las raíces, es decir, a la infancia.
Tras la muerte de un padre es importante asumir que queda
por delante un tiempo de superación del proceso de duelo que tiene diferentes
etapas. Durante un tiempo, una persona que pierde a un ser querido puede
rebelarse interiormente en contra de lo sucedido, así surge la rabia y la ira
para dar paso después a la tristeza y finalmente a la aceptación de lo
sucedido.
La espiritualidad ayuda mucho a las personas creyentes a
superar un momento de dolor.
La amistad y el amor siempre son una medicina muy
positiva para vivir en paz con uno mismo. Es decir, una persona en un momento
de tristeza tiende a aislarse de los demás, sin embargo, es esencial luchar mediante
la fuerza de voluntad por no abandonar las relaciones sociales y evitar la
soledad.
¿Alguna vez tuviste que hacer frente a la muerte de un
familiar cercano? Lo cierto es que conviene tener presente que una persona no muere mientras se le
recuerda.
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